
Un hombre fue llevado a recorrer tanto el cielo como el infierno. Su primer guía fue el diablo, así que lo invitó a iniciar su recorrido por el infierno. La primera visión fue de sorpresa debido a que todos los ocupantes estaban sentados ante una mesa de banquete con todos los platillos imaginables, incluyendo carnes de todos los confines del mundo, frutas y vegetales y todo platillo delicado conocido por el hombre. Con justificación , el diablo señaló que nadie podía pedir más.
Sin embargo, cuando el paseante observó cuidadosamente a los comensales, no vio ni una sola sonrisa. No había música ni alegría que generalmente está asociada con tales festividades.
Las personas sentadas a la mesa se veían aburridas y sin ánimo y literalmente eran solo pellejo y huesos. El visitante observó que cada persona tenía atados con correas un tenedor a la mano izquierda y un cuchillo a la manao derecha. Cada cubierto tenía una agarradera de metro y medio de largo que impedía completamente el comer. De esa manera, con toda clase de alimentos al alcance de sus dedos, estaban muriéndose de hambre.
La siguiente visita fue al cielo, donde el hombre vio una escena idéntica en todo sentido -iguales comidas, iguales cuchillos y tenedores con las mismas agarraderas de metro y medio. Sin embargo, los habitantes del cielo reían, cantaban y la pasaban de maravilla. Estaban bien alimentados y bozaban de excelente salud. El viajera se sitió sorprendido durante un momento y se preguntó cómo sería posible que en condiciones semmejantes se tuvieran resultados tan distintos.
Entonces vio la respuesta. En el infierno, cada persona había estado tratando de alimentarse a sí misma, lo que es imposible con un tenedor y cuchillo con agarraderas de metro y medio. En el cielo, cada persona alimentaba a la que estaba sentada opuesta a sí misma, y la persona en frente le correspondía. Ayudándose mutuamente se habían ayudado a sí mismos.
Es sumamente importante la forma en que vea los casos y personas, en nuestro caso, clientes y sus requerimientos, debido a que los tratámos exactamente como las vemos.
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